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miércoles, 7 de noviembre de 2012

De sueños guajiros y presupuestos



...y de porqué debe usted desarrollar un presupuesto financiero



Mientras estaba en un taller de metas y planeación, aprendí una de las lecciones más importantes que cualquier gerente o dueño de una empresa necesita saber, de una forma graciosa. El instructor seleccionó (in)voluntariamente a un participante y le pidió lo siguiente:


    - Dime una meta para tu empresa. 
El participante no dejó pasar mucho tiempo antes de dar la siguiente respuesta:
    - Que mi empresa sea una de las mejores y con muchas ganancias.
 Entonces todos los gerentes ahí nos miramos pensando “Sí, tiene razón” “Es una buena meta” o “Exacto”. Entonces el instructor lo miró y sonriendo un poco le dijo. 


    -Lo siento. Esa no es una meta. Señores: eso es sólo un sueño güajiro.

Todos nos vimos unos a otros como si pensáramos qué tenía de malo desear muchas ganancias para nuestra empresa. Y ahí estaba justamente el error. Desear. El instructor entonces siguió. “Una meta es algo que se planea, se mide, es específica.” Cualquier otra forma para nuestras finanzas es demasiado borrosa como para hacerse realidad. Después de todo, ¿Qué significa una de las mejores? ¿Qué significa muchas ganancias? 
Para establecer metas claras  es necesario elaborar un presupuesto financiero, que nos diga exactamente qué es muchas ganancias y qué requiere que hagamos.
¿Qué es para mí el presupuesto financiero?
El presupuesto financiero debe ser su “mapa” a seguir durante el año que está planeando. Es decir su presupuesto financiero anual será su guía por 12 meses, y esta guía deberá tener metas razonables, medibles y alcanzables. Cada meta debe ser detallada y especificar tiempos, cantidades, recursos. Cada detalle en el que pueda pensar. Todo lo que planee hacer la empresa para este ejercicio, debe ser cuantificado en términos monetarios, por lo que habrá que pensar en todas las operaciones, los costos, los gastos, las inversiones, los detalles y los impactos que generarán en su toma de decisiones y traducirlo a dinero. Esta guía debe incluir al menos  su Estado de resultados, su Balance y su Flujo de efectivo proyectado por 12 meses.
El presupuesto financiero debe ser sólido y cada elemento debe estar balanceado con respecto a los demás. Lo que es más importante aún, es que antes de tomar una decisión debemos medir el impacto de la misma: cómo va a afectar a nuestro presupuesto financiero y la operación a corto y largo plazo teniendo en cuenta siempre cómo cambiarán nuestras metas seleccionadas. Todas las decisiones de negocios tienen implicaciones financieras y todos los administradores, tanto financieros como de otras áreas de la compañía necesitan considerar este principio.

¿Qué sucederá si se presenta un cambio considerable en el mercado, con la competencia, con nuestros clientes?
Es importante también, dar puntual seguimiento de manera periódica a nuestro presupuesto financiero. Comparándolo y evaluándolo mensualmente contra los resultados reales que estamos obteniendo y talvés tener escenarios, para estar listos con un plan B. Nuestro plan financiero debe ser ajustado constantemente en la medida de estos cambios, pero siempre con bases fundamentadas y teniendo en mente el maximizar la creación de riqueza de nuestra empresa.

Visite www.aseya.com

miércoles, 17 de octubre de 2012

¿Quién les va a enseñar a mis hijos a ahorrar e invertir? Sólo usted

“La sociedad trabaja para obtener dinero. Los listos hacen que el dinero trabaje para ellos.”



 Durante las semanas pasadas, se presentó el programa CetesDirecto Niños, en la quinta Semana Nacional de Educación Financiera. Dicho programa introduce a los niños al mundo de la inversión y el ahorro. CetesDirecto Niños tiene como objetivo ayudar a enseñar los conceptos del ahorro y la inversión en los niños, ya que se puede abrir una cuenta infantil con sólo cien pesos.
            Hasta ahora suena muy bien el programa, ¿no?
Considero que este programa sería recomendable en la medida de que los niños inicien sus conocimientos en temas de ahorro, inversión y educación financiera. Sin embargo el problema que salta a la mente es, ¿quién les enseñará a los niños la importancia de ahorrar e invertir? Encuesta tras encuesta realizada en nuestro país muestra que solamente el 20% - 25% de los mexicanos ahorra. Además, la mayoría cree que ahorrar es guardar “lo que nos sobra” (falso!), y muchos de los ahorradores lo hacen de forma irregular, no constante, abajo del colchón o en tandas (y quién no estado en una tanda?). El ahorro formal no es un hábito en México. Entonces, ya que sólo un cuarto de los mexicanos ahorra, quién inculcará en sus hijos un hábito que usted tampoco realiza. 
La educación financiera es el proceso por el cual adquirimos conocimientos, habilidades y capacidades que nos permiten tomar mejores decisiones en cuanto al manejo de nuestros recursos. No hay que ser pobre o rico para hacer uso de estos conocimientos ya que ayuda a todos por igual a hacer juicios informados y saber a dónde acudir a pedir ayuda y asesoría para sacarle más jugo a nuestro dinero. Hay que hacer que el dinero trabaje para nosotros y no trabajar para sacar un poco de dinero.
Es importante que cambiemos nuestro concepto y forma de “ahorrar”. Podemos comenzar por dejar 3 cosas en claro:
Usted debe planear un poco de su salario para ahorrar. Y no lo que le sobre o lo “extra”. Propóngase ahorrar una parte (usted decide) cada quincena.
Las tandas, las alcancías y el colchón son fáciles. ¿Pero sabe qué es más fácil? Ganar dinero por el hecho de tener dinero en el banco. Talvés no sean mucho lo que el banco le dé (=rendimiento), pero siempre será más que el que le da su colchón.
El último y principal consejo que puede sacar de haber leído esta entrada: inculque en sus hijos el hábito de ahorrar. Sus "domingos", el dinero que le regalen por su cumpleaños, el que se gane ayudando en la casa. No importa cuánto. No tiene que ser todo, una parte está bien. Y que lo haga regularmente. Esto lo ayudará a él en un futuro y a usted HOY. 
   Visite www.aseyca.com

miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Es mi negocio realmente negocio?



¿Para qué hacer cambios si todo va bien?

Mi empresa va mal desde hace tiempo, ¿Por qué será?

¿Qué estoy haciendo mal? o más importante aún,

¿Qué estoy haciendo BIEN?


¿Se ha descubierto preguntándose esto alguna vez?
Permítanme hacer un ejemplo muy básico comparando la administración de su empresa con manejar su auto.
Hace algún tiempo iba en el auto de un amigo, cuando me sorprendió diciendo: “espero que lleguemos con la gasolina que traigo”. La única palabra que quedó en mi mente: espero… espero... ¿espero? Mi amigo me contó que no le servía el marcador de la gasolina a su auto y nunca sabía exactamente la cantidad con la que contaba para ir al trabajo, al gym, etc. Siempre calculaba los km que recorría desde la última vez que se detuvo a cargar gasolina. Su método le sirvió hasta que un par de veces se quedó parado al lado del camino hasta que consiguiera un poco de gasolina de algún modo.
¿Qué pasa cuando tenemos un método parecido para nuestras finanzas?
Si voy conduciendo mi auto en carretera y no le funciona el tablero, no sirve el velocímetro, tampoco el tacómetro, no funciona el marcador de gasolina ni el de temperatura, ¿Qué puede pasar?
El auto sigue su marcha, sigue avanzando y llevándome a algún lugar, pero ¿Tengo suficiente gasolina? ¿En qué tiempo llegaré sin saber la velocidad?
Me gustaría que este ejemplo sirva para  comparar el manejo/administración de nuestra empresa.
Si no tenemos el conocimiento de la situación financiera de la empresa (el Balance) y de la operación de la misma (el Estado de Resultados) o de los recursos económicos con los que cuenta o puede contar (Flujo de efectivo), ¿qué pasará? Al igual que el auto, la empresa sigue su marcha, sigue avanzando y nos llevara a algún lugar. ¿Es a donde queremos ir? ¿Cuánto tiempo nos tomará? ¿Tenemos suficiente “gasolina” para llegar a nuestra meta?
Es muy importante tener la información que nos dará poder, el poder de saber en dónde está nuestra empresa, cuál es su situación financiera, con qué recursos cuenta, o cuándo los podrá tener, qué activos tiene, qué le hace falta a quien le debe, cuándo y cuánto debe pagar.


¿Es mi negocio realmente un negocio? ¿Es rentable? ¿En qué medida?
Al tener la información, tal como indicadores financieros, entenderlos y analizarlos nos dará el poder de decidir qué es lo mejor para nuestra empresa en ese momento.
¿y su tablero está funcionando?